| Personalidades Mal Formadas… y Resentimientos No Superados |
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| Sábado, 19 de Septiembre de 2009 09:37 |
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Personalidades Mal Formadas… y Resentimientos No Superados
Sin animo de meterme a psicóloga, analista, terapeuta y mucho menos psiquiatra, quisiera hacer un comentario desde mi sentido común en permanente desarrollo, desde una limitada percepción de las distintas conductas humanas que en la convivencia tenida y mantenida con mis contemporáneos hasta este momento de mi presente vida, he visto, he compartido, he disfrutado… padecido y en muchas de esas ocasiones, he incomprendido.
Nadie, ahora si que absolutamente nadie, puede decir, menos asegurar que ha tenido una vida “sana”, “completa” y sobre todo “normal”… quienes juran y afirman que si, es porque más de algún pasaje desagradable, grotesco y quizá hasta enfermizo, han de estar escondiendo del escrutinio cruel del grupo social… siempre es así.
Desde esas grandes cantidades de realidades familiares-humanas incompletas, acéfalas, carentes, limitadas de los elementos y requisitos para poder acceder a la tan “ridícula e idealizada vida “Normal”, desde el modelo de realidad que a manera de “castillos en el aire” se ha venido exigiendo al ser humano desde hace más de dos mil años, es que se han exacerbado todos esos problemas de personalidad, todos esos resentimientos que en una raza tan joven como la nuestra: la latinoamericana, calcada casi desde las medioevales sociedades españolas que nos poblaron a “la mala” y que aún nos influyen dogmáticamente… que aunque se hable de las muchas nuevas formas de pensamiento y de sentimiento, siguen imponiéndose en las realidades cotidianas de cada día que vivimos… Entre el desconocimiento de nuestras realidades inherentes: esas que traemos con nosotros al nacer y que matizadas con la herencia familiar, más el agregado que la misma divinidad nos hace favor de darnos como criaturas que somos del mismísimo Creador, juntado con las otras decenas, cientos, miles que padecen esta misma carencia… nos han llevado por cientos y cientos de años, muchos siglos de hecho… al actual estado de estancamiento mental y emocional, volviéndonos en consecuencia una sociedad reactiva y pendiente de la vulnerabilidad de la vida externa en este plano, tanto así que el paso de los años en la historia de este planeta, el paso de los años del Ser humano en este planeta ha dejado, “a propósito”, en el camino “las enseñanzas” que como raza nueva debimos tener desde hace mucho… da pena, pero hay una sutil energía que nos ha “obligado” a mantenernos en un casi “cultural” círculo vicioso, enfermo, reactivo e inconsciente a los estímulos y provocaciones emocionales, a la inseguridad sobre nuestras reales capacidades… y nos han mantenido en ese pseudo-plano emocional en donde el afecto y la aceptación externa han hecho de nosotros toda una raza de incapaces mentales y emocionales, lo vemos a diario, lo experimentamos desde nuestros espacios familiares hasta los espacios de nuestros países, especialmente de nuestro continente latinoamericano… Nos paraliza que los otros, los de afuera, no nos quieran, nos paraliza que los otros, los de afuera, no nos acepten, nos paraliza no poder realizar ese modelo de realidad en donde debemos ser “perfectos”, “bonitos”, “exitosos” con solo “chasquear” los dedos… y los que dicen que conocen la mente, la psique y las conductas humanas nos han creado exacerbada y casi patológica creencia, y la han elevado a necesidad humana de primer orden… cuando no es así.
Cuando no son satisfechas esas exageradas, inventadas y ridículas demandas aparecen en las personalidades conductas en las que se “exige” de los demás lo que quizá ellos no tienen, no quieren o no pueden darnos: el afecto que en nuestra obsesión buscamos, la legitimación personal que creemos que nos merecemos…
Para la Psicología Clínica, la que se realiza en las consultas del psicólogo con su paciente, el re-sentimiento es por principio una señal de algo negativo que ha vivenciado la persona y esas secuelas emocionales le impiden continuar una vida sin cargar los sentimientos que esa situación, persona, etc. le causa… generalmente esto conlleva a patrones de conducta no saludables por lo cual el reconocimiento y superación asertiva de los sentimientos le permite aprender y superar la experiencias…
Sin embargo, en el orden general de la naturaleza, nosotros los humanos pertenecemos a una especie privilegiada: tenemos un sistema nervioso con capacidad para conocer y estar conscientes que somos parte de un mundo más grande que la realidad que nos rodea… experimentamos esta realidad subjetivamente en forma de Pensamientos, Sentimientos, Emociones, Deseos, Recuerdos, Instintos, Impulsos y Creencias, entre muchos fenómenos meramente humanos. El sistema nervioso humano no solamente es capaz de tomar consciencia de si mismo, porque no nos han enseñado, “a propósito”, que la consciencia humana infinitamente flexible… a través de ese maravilloso sistema nervioso, podemos cambiar conscientemente la percepción y la orientación de nuestra realidad… de tal forma que los problemas de personalidad y los rencores pueden ser cambiados y transmutados, si queremos.
Todos necesitamos afecto para equilibrar las energías internas, pero no tanto que en lugar de establecer vínculos inteligentes, desarrollemos dependencias tales que nos anulen en relación a los demás… esas son necesidades inventadas para que demandemos lo que en realidad no necesitamos con tanta aprehensión.
En general, en una teoría objetiva nuevamente “a propósito” olvidada y por lo tanto desconocida: el ser humano es una posiblidad en pleno proceso de perfeccionamiento, estamos siempre dentro de un proceso, estamos en permanente movimiento… no somos “el producto perfecto y terminado” aunque así lo promocionen todos aquellos que siempre están demandando un paraíso en un plano tan vulnerable y temporal… no existen, al menos no en este planeta.
(Gracias Lic. Weill por su aporte a este escrito)
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