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HISTORIA : El Antes......frente al Ahora
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Una faceta de Carlota de Austria: protagonista de la historia mexicana

Por Alex de Valente

 

Son las religiones después de las llamadas Edades Medias, las que han marginado el protagonismo de las mujeres en la historia humana, sin embargo, aún cuando las realidades de los últimos casi cinco mil años las han mantenido en una periferia política, económica, social, familiar y demás, que aquellas que han logrado sobresalir por encima de los mismos hombres, lo han hecho con mucha fuerza y carácter, aún cuando fueran criticadas por sus mismas congéneres… es que de pronto las mujeres en masa, no somos muy brillantes que digamos, bueno, tampoco los hombres… la brillantez no está secuestrada por ninguno de los géneros, pero entre los hombres como que se nota menos.. es de pena ajena, pero lamentablemente es una realidad que aún ahora en pleno inicio de la segunda década del siglo XXI, padecemos.

 

Fue en 1864, según la documentación encontrada, que llegaron a tierras mexicanas Carlota y Maximiliano, en atención a los planes del Emperador francés Napoleón III, éste tenía invadido territorio mexicano como prueba de presión para exigir el pago de las cuantiosas deudas del Presidente Juárez.

Enviados entonces por el gobierno francés para dirigir los destinos de México, lo que a la larga no les resultó porque la determinación de don Benito Juárez no permitió tal atropello a la soberanía de la república mexicana, pero Carlota hizo lo que suyo, dejando una impronta femenina en las páginas de historia mexicana.

 

Mientras la pareja europea estuvo en ese cuasi-gobierno quizá de facto por algunos años, Carlota se mostró muy protagonista de su rol, quizá auto-impuesto ante la invisibilidad y tibieza política de su propio esposo, de tal manera que fue incursionando en la vida política de México.

 

En esa época en la que las mujeres solo eran las reproductoras de hijos, las amantes de tal o cual personaje, además de su propio esposo, fue fácil para la hija única del Rey Leopoldo I de Bélgica y la Princesa Luisa María de Francia, sobresalir en medio de ese montón de especímenes femeninos que la criticaron cual nueva forma de matar los eternos tiempos de ocio de los que disponían cuando la consorte del Emperador fue ganando espacios en las decisiones de Estado.

 

“Eso le pasa porque lee”, se decía ingenuamente entre las féminas, que en su mente’pollo no terminaban de entender por qué la aún joven Emperatriz se empeñaba en participar de las decisiones de Estado.

“Asi podemos terminar también nosotros si nos da por aprender a leer y escribir”, comentaban tenaces.

 

Son las mujeres que toman los espacios que a algunos hombres les quedan muy chicos las que dan la cara por el gran resto.

 

No es ésta una crítica al género femenino, es una alerta a esa mayorías de mujeres latinoamericanas que ahora si bien es cierto leen y escriben, han ido a la Universidad y se han graduado de tal o cual carrera, pero de repente, ni saben leer… y mucho menos escribir.

 

Estamos donde estamos, porque ahí queremos estar… porque nos acomodamos… no hay nada peor que “estar bien”, porque no hay nada que nos mueva, no hay nada que nos impulse a hacer de nuestra realidad… otra cosa.

En momentos de cambios, vayamos por nuevos momentos… en esta parte del mundo las mujeres somos más… seamos entonces mejores.

 
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Un momento en los 50’s… un retrato de Familia

alexdevalente@alexdevalentethewriter.com

 

Hace algunos meses me prestaron una película para verla en una tarde, debía devolverla ese mismo día… cuando quise buscarla para verla con tranquilidad, pues no la encontré, una de las pocas películas que verdaderamente me ha conmovido en los últimos años.

 

De ninguna manera la presentaron en alguna sala de cine de San Salvador, hubiera sido poner al descubierto la realidad no sólo de mi gente, sino de toda nuestra gente latinoamericana, que al no tener “los tamaños” para atreverse a vivir la vida que quieren, la que esté de acuerdo a lo que piensan y sienten, se ven en la necesidad de acomodarse lo más que puedan, al modelo de realidad que es exigido sutilmente por las mayorías… y que tienen por cierto, decente y normal, para que nadie critique de más.

 

Es una película fuerte que empieza por un principio e inmediatamente se va al final como recurso cinematográfico, de tal manera que hay un juego de imágenes que se interpretan de tal forma que lo que hay entre uno y otro momento es agresivo, fuerte, irónico y humano por antonomasia…

 

Esta es una familia estadounidense de los años 50’s… esa época en la que la clase media debía ser la “imagen” representativa de una sociedad “sana, decente y normal” por definición… los republicanos se “miraban y re-miraban” reflejados en este nuevo “mood” al que le apostaron el cien por ciento como el futuro que querían para su país… ellos se la creían y se lo hicieron creer a sus ciudadanos.

 

De alguna forma la nueva industrialización, la renovada “producción en serie” podía “estirarse” como concepto hasta acomodarlo a un proyecto social que generara también una sociedad en serie, y poco a poco volver a los Estados Unidos de la post-guerra, como ese prototipo de sociedad “perfecta” frente al mundo, en un país que se levantaba enérgico y vigoroso hacia una nueva etapa después de la “victoria” en una guerra mundial…

 

La película es un establishment de lo más “republican politicus status” de lo más obvio, representado por el tan recalcado grupo primario, la familia “normal”: una casa en los suburbios en donde hay un papá, una mamá y tres hijos: dos niños y una niña… el papá que cada mañana sale a su trabajo en el que es entre empleado y ejecutivo para advertir un ambiente de superación, en su automóvil del año, saludando cordialmente a sus vecinos, al lechero, al jardinero que atiende a cada una de esas casas y a cada uno de los que se aparecen en su recorrido al trabajo… la mamá, la típica ama de casa que aún siendo casi de madrugada está perfectamente arreglada para servir el nutritivo desayuno a sus hijos, a los que previamente les ha preparado el almuerzo que ese día se han de llevar, cuando por ellos pase el siempre puntual autobús de la escuela.

 

Pero luego de esa escena en la que se desarrolla la vida normal y “feliz” de una familia “normal”, hay una especie de “back stage” en donde se desarrolla simultánea, pero “clandestinamente” otra historia: el papá después de su trabajo no regresa inmediatamente a su casa, se desvía a una especie de cantina en donde juega a algún juego de azar, algún tipo de apuestas en la que está perdiendo.

Por su lado la mamá, al irse su “adorada” familia” a sus labores cotidianas, enciende un cigarro y recibe sugestivamente a uno de sus vecinos, un muchacho joven muy a lo “rebelde sin causa”, quien sin decir palabra la abraza y la besa apasionadamente en tanto que la lleva en principio al sofá de un salón de la misma casa… para luego terminar en el dormitorio.

 

Por la tarde, la mamá espera alegre, ansiosa y puntual a sus tres hijos que son dejados a la puerta de su casa por el autobús escolar que los buscó temprano… seguidamente aparece una escena en la que los niños sonriendo son ayudados por su madre, que sigue sonriendo y les ayuda a hacer la tarea… para después encontrar la escena en el comedor de la casa en donde la madre en su abnegación de ama de casa, sirve amorosamente la cena con la misma sonrisa que casi congelada y ensayada le regala a su esposo y a sus hijos… siempre.

 

Han pasado veinte años y la escena se viene al presente actual en donde hay una señora anciana que es atendida por una robusta y nada sensible enfermera de color en una cama de hospital público, paupérrimo… que agoniza sola de una enfermedad terminal.

Luego otra escena en una improvisada oficina al lado de una especie de bodega de “poco pelo” aparece un tipo de mediana edad hablando por teléfono, una especie de “ganster, vestido tal cual, que está tratando de convencer a uno de sus “clientes” para que apueste al caballo “tal” que esa semana está ganando en el hipódromo de la ciudad… cuelga y otro tipo igual de corriente entra a la habitación para avisarle que “el cargamento” recién llega a las bodegas del negocio…

 

Inmediatamente una nueva escena nos lleva a los 50’s en donde la familia cena y se cuenta al seno de la vida familiar como estuvo su día… el padre, que lee el periódico recuerda que estuvo en el baño de su oficina con una de las secretarias de su trabajo y que luego perdió una gran cantidad de dinero… jugando. El hijo, que tuvo una pelea con uno de sus compañeros porque no le entregó el almuerzo que el otro llevara. La hija, pues solo estuvo de observadora en su aula de clases, mientras los otros socializaban y compartían con sus compañeros de clase… y la madre, a la vez que sirve la cena, trae a su memoria la visita que su vecino le hiciera a su lecho nupcial.

 

Detrás de las puertas de las casas “decentes” no siempre hay un grupo de gente “normal”, ni decente… las realidades humanas no deben avergonzarnos… ésta es una película: la realidad, en la que estamos metidos todos nosotros, nos indica que la familia es una institución que está decadente, que como núcleo de una sociedad está enferma… es tiempo de escindir lo que somos, con lo que todos quieren que seamos, pero ni ésos que nos obligan a llevar una doble vida, llevan una vida “normal y decente”… estos modelos impuestos son muy falentes de realidad humana, no funcionan, razón por la que “todos estamos traumatizados” cuando por nuestra naturaleza imperfecta, pero en vías de perfeccionamiento en la carrera evolutiva, no nos permite que se “estanque” en “retratos” castrantes, neutralizantes y paralizantes como los que nos quiere hacer creer la mente inferior de la gente.

 

Que esta transición en la que nos estamos viendo todos, nos ayude a sacudirnos esos temores de ser lo que somos frente a los otros… nadie se sustrae de los cambios… gracias a Dios.

 

 
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La Mala Costumbre de Juzgar…

alexdevalente@alexdevalentethewriter.com

 

El que juzga no sabe, el que juzga se pone en evidencia… el que juzga solo está pidiendo atención y mucho reconocimiento… el que juzga, tiene un problema de personalidad, el que juzga siempre es un mediocre.

 

Si bien, cayendo en mi propia incoherencia, siempre he criticado a los que hablan solo con frases hechas, cuando no tienen elaboradas, ni digeridas completamente sus ideas o, la comprensión sobre ellas, así, me veo en la necesidad de manejarme ahora en este escrito con una de esas frases célebres: “no hay nada nuevo bajo el sol” y más que una frase hecha, más que una frase célebre es una realidad de la que casi nadie está consciente.

 

La ignorancia es la madre de todos lo males, no la soledad… la ignorancia nos lleva a los miedos, la ignorancia nos lleva a las inconsistencias… la ignorancia nos lleva a la soberbia y a cualquier cantidad de espacios mentales inferiores de los que no tenemos la menor idea, y mucho menos, la forma de “salirnos” de allí… de pronto las energías externas nos envuelven y nos dirigen sin advertirlo.

 

Teniendo como premisa que ya está todo hecho, no nos queda más que re-crear lo creado, de allí que las novedades que van apareciendo son solo asociaciones de ideas, sumatorias de circunstancias aisladas que se han re-ubicado para dar un resultado distinto, no nuevo… estoy elaborando de acuerdo a las premisas con las que trabajaron nuestros sabios de siempre: los Clásicos.

 

En la física y en la química están las más de las leyes que nos rigen no solo acá en el planeta que habitamos temporalmente, sino en el Universo infinito... es entonces la ciencia, la que como “brazo objetivo de Dios” nos ubica frente a su omnipresencia y omnipotencia… la de Dios: el Creador, el que realmente ha creado todo.

Nos hemos manejado bajo una serie de “supuestos” en los últimos siglos, en los últimos tiempos… estamos ahora parados frente a los nuevos momentos, los nuestros, en donde tampoco “habrá nada nuevo bajo el sol”, aunque así quieran que lo creamos los que no saben nada… los que en su desconocimiento siguen creyendo que inventan, que crean y que hacen cosas nuevas.

 

Las premisas físicas para construir edificaciones vienen de la interpretación que de la física, que de la química y de que las matemáticas se ha hecho desde siempre, nadie escapa de esa realidad… las premisas para contrarrestar el desbalance al interior del ser humano, entiéndase enfermedades, vienen también de la química, de la física y de las matemáticas, al menos en este plano de existencia… y así “como es arriba, es abajo”, otra de las leyes del mismo Universo infinito del que formamos parte… somos esa física, esa química y esas matemáticas para manejar mejor nuestros cuerpos superiores… no me crean: intuyan, investiguen, reflexionen y descúbranse a si mismos en la inmensidad del poder de Dios… del verdadero poder de Dios.

 

Dejemos de creernos lo que no somos, estamos demasiado atrasados en la evolución que bien vale que vayamos saliendo de a poco de estos círculos viciosos que nos mantienen “pendejos”… cuando no lo somos.

 

Dejemos de criticar y poner a prueba a los que si saben y empecemos por leer al menos un libro al mes, por investigar lo que la gente dice y tiene por costumbre hacer, por cuestionar si las cosas, si la vida, podrían ser de otra manera… porque si podrían serlo, a instancia individual, a instancia nuestra.

 
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LA SEXUALIDAD EN LA ÉPOCA DE LA COLONIA…

alexdevalente@alexdevalentethewriter.com

Mucho más intensa y libre que en la actualidad… uyyy!!!, si fuéramos un tantito más dueños de nuestras mentes, de nuestros procesos psicológicos y de nuestras emociones, como lo eran nuestros ancestros pre-hispánicos, quizá no estaríamos tan stressados, ni enfermos como lo estamos en estos tiempos “modernos”.

Ese proceso de colonización llevó a los españoles poco menos de cien años en un continente en donde su más grande oposición no fue un ejército armado al que tuvieran que combatir, un clima tropical extremo, nuevas y desconocidas enfermedades… sino más bien, la soledad con la que esa gran cantidad de soldados, de adelantados y de conquistadores, entre una muy grande cantidad de enviados se encontró… frente a una raza de mujeres que lejos de ser definidas por una serie de reglas amorfas de decencia y moral mal entendidas, eran el resultado de un conocimiento real, de una firme convicción sobre sus propias energías, sus propias creencias, sobre sus reacciones humanas frente a otros… vamos, sobre su propia sexualidad, siendo de esta forma libres, mucho más libres que las estiradas y muy rígidas españolas.

En medio de este otro tipo de “gente” se encontraron los españoles al venir al nuevo mundo, en medio de una dinastía social y religiosa que no presentó gran oposición para ser conquistada y sometida… de la peor manera, sin embargo, después de esa primera acometida brutal y salvaje, los ibéricos sucumbieron en otras trincheras mucho más sutiles: los lechos de las mesoamericanas, quienes en su natural sensualidad mostraron otro “mundo” a los tan desconocedores conquistadores y colonizadores de la época… es que estaban aún sin salir de una Edad Media de más de setecientos años.

Fueron realidades que se calificaron como inmoralidades y pecado por los que mandaron a enseñarnos una nueva forma de religar con el Creador… que junto a las subrepticias costumbres afectivas, se hicieron patentes en las camas, los lechos… tanto así que empezaron a mezclarse: por un lado la libertad sexual, representativa de una raza que tenía superada su sexualidad muchas generaciones ha... frente a la restricción que la religión decadente y sumida en una no superada Edad Media aún patente en extremo, donde el sexo era una forma de manipular mentes...
Así que poco a poco unas y unos “insolentaron” a los reprimidos y reprimidas que fueron viniendo para quedarse… y el sexo se dio, y siguió dándose.

Detrás de las rígidas posturas europeas se “desahogaban” las energías mal canalizadas, ya fuera porque los españoles estaban descubriendo una nueva forma de Ser en su sexualidad... y eran atraídos por esa desconocida para ellos, y muy natural sensualidad por parte de las hermosas y exóticas indígenas de la época... pero que en sus inconscientes identificaban como “pecados de la carne…”, creando un conflicto interno que no supieron cómo superar… solo veamos cómo resolvieron nuestros tatarabuelos, bisabuelos y demás su propia sexualidad.

La sexualidad que las mesoamericanas, las hermosas descendientes de mayas y aztecas, entre otras tantas etnias, despertaron en los “gachupines” fue el descubrir de otro estado de consciencia… uno de los objetivos de la sexualidad.
Resultó entonces mucho mejor que el que sostenían con las “estiradas y reprimidas” españolas que no terminaban de acostumbrarse al nuevo clima: al clima caliente de nuestras tierras... al cual sucumbieron en principio, pero luego por su parte, también fueron ellas mismas las que cedieron disimuladamente a los lechos de indios, criollos y demás.

Lo anterior se sumaba a una incoherencia ideológica de matiz religioso que era impuesta directamente por la “Santa Inquisición” que proscribía y prohibía tanto en la vida pública, como en la vida privada del grupo social sin mayor fuero moral que el autodenominarse, sentirse y creerse insanamente “defensores de la Fe”... y así eran tenidos por el grupo social… de esta forma se extendía ingenuamente sin mayor disimulo o elegancia, toda una pseudo-cultura de verdaderos bacanales, de excesos que cual “secreto a voces”, fue silenciosa pero muy percibida y advertida entre la población en general...
¿Qué podía esperarse de la descendencia directa de delincuentes, de expresidiarios, de la peor gente que una sociedad puede producir?, eran muy pocos los que se sustraían de estas prácticas… aunque fueron las formas de relajar la rigidez que “las formalidades” que en esa sociedad se “vivían” y soportaban... era una consecuencia visible, pero entre más se juzgaba y evaluaba “la lujuria” y los tan mencionados y condenados “pecados de la carne”, no por eso dejaron de “cometerse”... ni de practicarse.

Si, aunque más “discreta” en teoría, la sexualidad en la Colonia, fue mucho más libre que en nuestros día, aunque haya sido un choque cultural… un choque de costumbres, de usos que doblegó a una civilización que a punta de violencia fue sucumbiendo ante lo peor de una nueva raza… de allí venimos, así que nos toca madurar y evolucionar.

 
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CAOS, THEOS Y COSMOS…

alexdevalente@alexdevalentethewriter.com

La historia en nuestro plano se identifica indiscutible e inexorablemente a partir de momentos, de ciclos… en cada ciclo de vida de cada sistema “vivo” se generan tres momentos básicos, posiblemente haya especies de sub-momentos, o momentos accesorios, pero en general siempre hay tres grandes momentos: El Caos, el Theos y el Cosmos…

El Universo, tal cual lo digerían los antiguos, de los griegos para atrás: egipcios, babilonios, sumerios y demás, sostenían que ante el aparecimiento de un nuevo momento en la Creación siempre se generaba un Caos, una confusión, un desorden incomprensible… los que si sabían, los que no especulaban antojadiza e improvisadamente teorías que a la larga iban a ser des-hechadas por las leyes naturales que poco a poco emergen de los archivos de la misma humanidad, siempre tuvieron en cuenta estas tres formas de manifestación de la energía entre nosotros.

Tal puede ser la visualización que del actual momento que vivimos y… padecemos, hemos de tener para encontrar quizá el sentido ante tanto desconcierto, ante tanta confusión e inseguridad sobre el presente y el futuro del planeta, con nosotros en él.

Los dichos populares proliferan irresponsables, como si de soluciones “bolsillo” se tratara, como si todos entendiéramos lo mismo y de la misma forma, cuando cada quien está en su momento evolutivo individual.

Atendamos a la sabiduría eterna, la que nos guía a los nuevos tiempos… así como el amanecer de una mañana brillante absorbe el rocío matinal o la neblina, así la presencia del Creador, visualizada y sostenida firmemente dentro de lo que parecen ser condiciones destructivas, tendrá un efecto similar, de esta forma sabremos que las grandes bendiciones para la humanidad pueden extraerse del aparente caos, ya que debiera recordarse en todo momento que lo externo, lo relativo, es “la cambiante y evasiva arena movediza” de la creación del hombre… por tanto, es in-permanente.

“Los dados están en el aire”, aún no terminan de caer, ni mucho menos de asentarse en el sitio en el que han de quedar para el nuevo ciclo de tiempo… “la rueda de la vida está girando”, por eso no sabemos con certeza qué pasará.
Es ahora cuando personalmente, entiendo las palabras del maestro Saint Germain: “has de encontrar la seguridad real en la inseguridad aparente de tu mundo de in-permanentes imágenes…”

Entendamos el Caos como este desorden aparente, parte de un mismo proceso, porque pronto aparecerá el Theos, Dios… el Creador, el que nos traerá un nuevo Cosmos en donde se desarrollarán los nuevos momentos de la humanidad… avanzamos a un nuevo mundo, lo parezca o no.

 
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