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Jueves, 25 de Agosto de 2011 09:20 |
Los niños… ni tan inocentes, ni tan sabios, que va
Por Alex de Valente
Es de risa ajena y pena… ajena también, ver cómo los adultos tratan y se relacionan con los niños… a algunos los tratan como si fueran tarados, tontos, retrasados mentales, cuando no lo son para nada. A otros les dan un poder y una importancia por demás exagerados y sobrepasados, so pretexto de que no se sientan marginados, limitados so pretexto de que se sientan “queridos”… tanto así que terminan por dejarse manipular de la manera más risíaca.
Se exacerba a la especie humana por unos, se desvirtúa tremendamente por otros, la verdad es que quien sabe… tal vez nuestro valor no es tanto, pero no es tan poco, que no formemos parte de un universo que tiene un plan de trabajo trazado y por algo estamos ahora… acá.
Los niños “de ahora”… en los últimos años así se habla de nuestros infantes, son más inteligentes, son más listos que los de antes… si y no, creo que los niños siempre han sido esa posibilidad patente para ir haciendo un mejor ser humano, pero hasta hace unos treinta y cinco años en algunos de nuestros países se nos restringió nuestra “fresca” naturaleza cuando acomodaban nuestras pensadas y sentidas a estrecheces, que tarde o temprano debimos “vaciarnos” de todas esa basura, para de a poco empezar a nutrirnos de lo verdaderamente… valioso y real.
Andan por ahí muchos niños excepcionales… a lo mejor almas con una “misión” igual de excepcional, sin embargo muchos de ellos observan conductas que rayan en lo patológico, aunque de una creatividad impresionante, las que, no son advertidas por los padres, quizá si por los maestros de sus escuelas, pero no se les da la atención debida, mucho menos la importancia… en la mayoría de los casos porque no se sabe absolutamente nada para contrarrestarlas, porque no hay un patrón lo suficientemente grande en esos grupos, que establezca la naturaleza de sus pensamientos y sentimientos hacia los demás.
Es dentro de los niños menores de ocho años que se encuentran las mayores crueldades, es entre los niños infantes que se desarrolla una agresividad instintiva que ni padres, ni maestros saben cómo neutralizar o manejar… y son muy pocos de ellos, los que vienen de estructuras familiares violentas, al contrario, los niños de familias violentas, son los más retraídos, los más apartados… no me crean a mi, está en las realidades cotidianas, ni siquiera en costosos estudios o estadísticas.
Fue en una escuela primaria de la república mexicana en donde, al hacerle “una broma” a una compañerita, un grupo de niños de once años la retaron a que “jugara” con unos cables eléctricos y la niña terminó electrocutada, y luego murió.
La candidez de los niños es solo sobre la amplitud de su realidad, de nadie es desconocido la crueldad de los niños, frente a los otros niños… frente a quienes no les gusta, frente a quienes les hacen sentir mal… y eso, personalmente pienso, no es dulzura, no es bondad… andan muchos niños por ahí, afortunadamente son los menos, que son capaces de realizar las atrocidades más deleznables… los actos más insospechados.
Delicada labor de padres, de maestros… de los educadores, y ay de aquellos que sin estar preparados, se tomen la atribución de pararse frente a un grupo de… seres de otros planos que traen en mente, cualquier cantidad de vilezas y pretendan… educirles. |
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Lunes, 04 de Julio de 2011 14:43 |
Nada pasa al hombre… que no sea propio del hombre
alexdevalente@alexdevalentethewriter.com
El maestro Jorge Ángel Livraga Rizzi, uno de los grandes pensadores e investigadores que tuviéramos en el siglo XX, fue quien me devolviera nuevamente al camino de la investigación y el conocimiento… y fue él precisamente quien en uno de sus libros y en más de una de sus conferencias, el que aseguró que “no hay nada que pase al hombre, que no sea propio del hombre”.
De entre una genérica naturaleza antropológica y otra psicológica, quisiera rescatar esta frase que de pronto puede traer algo para la tan urgente “reflexionada”… si, “reflexionada”, aunque a algunos parezca aburrido y quizá hasta frívolo, pero ya nos está haciendo falta reflexionar… aunque, en esta etapa de “transición global”, a fuerza de cambios drásticos y momentos de incertidumbre casi absoluta, nos ha llevado a irnos “para adentro” por momentos… aún el dolor es el único que nos pone quietos.
La limitada realidad humana que “vemos”… es que para muchos la realidad humana no pasa de lo “que vemos” en la vida externa, hemos pasado de lo que sentimos, de lo que “medio” pensamos y de lo que pudiésemos intuir… no solo nos ha sacado de la Creativa, sino de la misma participación en esa gran cantidad de hechos… hey!!! que somos parte de todo este “desmadre”!!!, para desarrollarnos y crecer a partir de la infinita posibilidad interior que traemos.
Soy de la opinión de que en este mundo estamos expuestos a cualquier cantidad y calidad de hechos, de situaciones, de momentos que a muchos nos afectan en mayor o menor medida… positiva o negativamente, y, depende de lo que hayamos encontrado a nuestro interior, de cómo lo evaluemos o podamos digerirlo para madurar y no amargarnos.
Es así que aunque parezcan atrocidades, desmanes, salvajadas las que estamos viendo… y viviendo, nada nos está pasando que no sea propio de nuestra propia naturaleza… humana.
El tema es que al creer que todos somos iguales, la gente que no sabe, pues espera que “pensemos”, que sintamos y que reaccionemos de la misma manera… iguales, cuando cada quien evalúa esta realidad de manera personal… a lo mejor, solo a lo mejor, convivimos con “seres” que no sean los “seres humanos” que creemos que son… y no me crean, los hechos hablan por si solos…
Vivimos lo que tenemos que vivir, nos horrorice o no… pero lo estamos viendo de una sola forma, con un solo lente: el del drama.
Convivimos con los que tenemos que convivir, y ellos con nosotros también, que no somos la perfección encarnada, lo entendamos o no… y de entre este desordenado mundo externo no hay más, ni menos que sea de nuestro propio tiempo que lo que vemos y oímos cada día…
Las cosas que pasan, tienen que pasar… las cosas que vivimos, las tenemos que vivir, tenemos la capacidad instalada para aprender de esos… “horrores” aparentes. |
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Martes, 14 de Junio de 2011 08:09 |
Los Niños: ni esperemos, ni exijamos más de lo que son.
alexdevalente@alexdevalentethewriter.com
Ser nuevo en este planeta es ser niño… es ser diáfano, puro… bueno, eso es lo que se cree, por muchos se asegura, pero, personalmente no estoy muy convencida que sea de esta manera tan absolutista.
De entre los que van apareciendo en la escena humana, los niños son los más parecidos entre ellos, sus experiencias humanas son muy limitadas, así que sus visiones están dentro de espacios mentales, psicológicos, emocionales, familiares, sociales, reducidos… de allí que cuando se educa a un niño es necesario ubicarse en esos espacios reducidos, en esos pocos marcos de referencia, en esos pocos momentos de convivencia y experiencia entre los demás... debe ser sencillo porque todos fuimos niños, todos disfrutamos y padecimos esa etapa humana.
Repito e insisto, el marco de referencia de los niños es limitado, se reduce básicamente a su casa y a su escuela… la imaginación por tanto, es más real para ellos, en teoría.
Si, los niños tienen una “realidad” limitada, razón por la cual no es justo pedirles que entiendan un “mundo” que ni los mismos adultos terminan de entender y digerir, menos aún en estos tiempos de cambios… ¿qué saben los niños, incluso los adolescentes de sensatez, de madurez, de consciencia?... la madurez y la consciencia son consecuencia de vivir y experimentar, también en teoría… ahora si que el tan masticado, pero poco entendido “no hay que pedirle peras al olmo” es más que adecuado.
Veo en mi cotidiano “la lucha” entre padres para poder educar a sus hijos, en atención a las formas que con ellos usaron, en atención a lo “que se dice” en la televisión, en libros y por “la vox populi”… y, tal parece que no hay una coincidencia entre educarlos, esto es, educir de dentro de ellos sus particulares e individuales capacidades intrínsecas, y querer hacer de ellos algo que a lo mejor no son… claro está, muchos de ellos necesitan una orientación sobre una serie de códigos sociales básicos en los que hemos de coincidir inicialmente.
Educar no es lo que se ha hecho en los últimos cien años en nuestra Latinoamérica, se ha formado en base a una serie de imágenes una serie de conductas que de pronto no corresponden a las capacidades de los menores, dicho de otra manera nos han obligado a ser lo que no somos, porque así debe ser… menos aún cuando los padres no son tan brillantes, ni tan inteligentes, ni tienen la intuición, la sabiduría para saber lo que es educar y ser padre o madre.
Mis hermanos mayores al parecer no tuvieron la oportunidad ni siquiera de mostrar sus más básicas premisas, mi padre los “esculpió” a golpe limpio… anulándolos totalmente, tal fue su influencia en los dos mayores, que ahora son unos fieles devotos al “Opus Dei”, pero de los que piensan una cosa, sienten otra y hacen lo que la gente espera de ellos, aunque mantienen una doble vida de lo más encontrada y subrepticia.
Es que mi padre fue un tipo que a su vez fue educado para “hacer lo que debía hacerse”, no lo que en el fondo fue, así que entre una contenida frustración, una vida incomprensible, una primer esposa sin mayor iniciativa y carácter se le fue su existencia.
Antes de morir lo único que supe que recurría en su mente era haber querido saber qué era vivir…
Cuántos andan entre nosotros con vidas parecidas, con vidas peores a ésa, con vidas sin ningún sustento inteligente sobre lo que es ser persona, no digamos ser padre… ¿disfuncionales?, creo que los encontramos en esos matrimonios en donde se ajustan a un esquema re-contra que masticado, que ni entienden y mucho menos digieren, pero, es como se hacen las cosas, según la respuesta de las grandes mayorías.
No esperemos que los niños entiendan nuestras “ideas”, nuestros mundos, nuestras expectativas… ellos aún no están tan distorsionados. |
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Miércoles, 23 de Marzo de 2011 13:53 |
LA COMODIDAD DE LA IGNORANCIA…
alexdevalente@alexdevalentethewriter.com
Hay muchos que andan por ahí que nunca debieron haber traído hijos a este mundo, no solo por sus limitaciones reales para educar a otro ser humano, sino por su incapacidad para entender el mundo en el que vivimos.
Me ha tocado toparme con cualquier cantidad de gente, aunque todavía me hace falta encontrarme con otro tanto… creo yo. Sin embargo en lo que llevo de vida vivida, he visto más de alguna situación difícil, delicada, incongruente, incoherente, incomprensible… hasta hace poco en los otros, jamás creí que esas taras, que esas acefalias iba a encontrarlas en mi propia familia, de la que me he divorciado recién, ya que ahora en mi adultez contemporánea, tristemente me doy cuenta que las cosas se han replanteado en mi vida y lo que creí que era seriedad, resultó en molestia; lo que imaginé como madurez, es una disfrazada amargura; lo que pensé que era tener consistencia académica e intelectual, resultó en una medianía de criterio… lo que veía como propiedad, es realmente una pose que cuesta más mantenerla en medio de los demás, que sustentarla inteligentemente.
Sumida en una situación económica que cada vez se me volvió más castrante, me vi en la necesidad de vender mi casa, de vender mi coche, de invertir en otras actividades que me dieran el sustento básico, sin embargo al pasar los días, las semanas, los meses… los años, nada más fueron erosionando mi cada vez más paupérrimas finanzas y me llevaron en cada intento de “resurgimiento”, a iniciar una y otra vez más y más proyectos que aún siendo propositivos y útiles, pues no han tenido ninguna recepción, lo cual me obligó a pedir ayuda a mi familia, entiéndase mi única hermana… a la que tuve que acudir para tener un techo en el que guarecerme del inacabable aguacero que no termina de amainar, de un túnel oscuro en el que los intentos de luz, se desvanecían inmediatamente antes de encontrar una salida. Es allí en donde esperé encontrar en un planificado mes y medio de “hospedaje emergente”, no solo un techo, un plato de comida, sino también un solaz emocional y psicológico que me diera cierta tranquilidad… cierta paz interna mientras juntaba lo que quedaba de mi y me reconstruía internamente para volver a dar la batalla en este laboratorio temporal llamado vida humana… no resultó lo que creí: no me dieron el trabajo que me ofrecieron, no resultó ningún intento de encontrar otro a instancia de mis amigos y colegas, no hubo resultados hasta ahora en ninguno de mis proyectos… se juntó todo aquello que jamás creí que pudiera juntarse para ponerme en la prueba de Fe más difícil de mi vida… y, sumado a eso de pronto mi hermana fue descalificándome de a poco, fue minimizándome paulatinamente, fue desconociéndome… ya no era mi hermana, era otra persona.
Es que en Centroamérica, específicamente en El Salvador, aún es “un pecado” ser homosexual… aunque suene ridículamente dramático.
En esos meses mi sobrino de dieciséis años estaba convirtiéndose en un buen amigo, tanto así que le hice saber mi condición gay, pero después de estar seria y discretamente interesado en el tema, de pronto se volvió un detractor… mi detractor… ahora ya no solo mi hermana, mi cuñado, su familia me tiraban “mala onda”, sino que mi sobrino se sumaba a un inquisidor grupo de críticos sin tregua que no solo me señalaban como “la mantenida de mi cuñado”, sino también la lesbiana pervertidora de menores… por favor!!!, en pleno final de la primer década del segundo milenio, cuando los chavitos saben más que cualquiera de cualquier tema, éstos vienen a “rasgarse las vestiduras” en una pureza que ni ellos mismos terminan de entender, aunque la usan y abusan de ella a diestra y siniestra.
Después de once meses en donde la vida me colocaba en un sitio que no imaginé, que me llevaba a un momento que jamás visualicé, ni planifiqué, en donde pasé semanas enteras esperando respuestas que jamás llegaron… meses sin un tan solo dólar en la cartera, mi hermana en una pseudo-dignidad que rayó en lo absurdo, me dijo que yo había dejado en una memoria USB un archivo en donde describía lo que yo hacía con las mujeres… ¡¡¡¿¿¿???!!!... y eso, era “demasiado”… que mis sobrinos eran “chiquitos” para que una extraña, entiéndase: yo, los expusiera a esa clase de “cosas”…
Esta época es una prueba de vida: después de trabajar duro conmigo misma para graduarme del colegio y luego de la universidad, de encontrarle sentido a la disciplina para buscar mi sitio en este espacio, de trabajar duro para ser lo que soy… para hacer lo que debo hacer, la vida me quitaba lo poco que me diera y me volvía a esos momentos en donde todos me veían como una irresponsable que se metió a estudiar una carrera de la que nunca me graduaría, a esos tiempos en los que nadie daba ni un tan solo centavo por mi… Cómo cambia la gente, toda la gente cuando uno está mal económicamente, cuando uno no tiene trabajo, cuando “los dados” están en el aire y no hay certidumbre de absolutamente nada… En pleno 2011 la ignorancia sigue instalada cómodamente en nuestra gente… es que saber, conocer y ser es demasiada responsabilidad para el tercer mundo, es demasiado pedir cuando no hay una actitud para querer madurar, crecer y asumir las consecuencias de serlo… en ese tipo de gente se convirtió mi hermana, sumó en esa estadística en donde los latinos no proponemos, no avanzamos… por eso, no somos.
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Martes, 04 de Enero de 2011 16:20 |
LAS IDEALIZADAS IMÁGENES MATERNAS EN LATINOAMÉRICA…
alexdevalente@alexdevalentethewriter.com
Ser mamá es “un huevo y la mitad del otro”… y son muy pocas las mujeres que en algún momento de sus vidas como madres, llegan a entenderlo, comprenderlo y serlo para de esta forma cumplir con esta labor tan delicada.
La maternidad es más, mucho más que esa fotografía en donde una mujer joven sostiene en su regazo a un recién nacido… que aunque “enternezca”, es sólo un momento subjetivo en donde no se pueden visualizar la gran cantidad de responsabilidades, de situaciones, de momentos no previstos en el desarrollo de ese otro ser vivo que se ha traído al mundo, y para los que la gran mayoría de esas mujeres no están preparadas, ni lo estarán quizá… a muchas porque “les falta el tostón pa’l peso” y solamente se limitan a repetir lo que sus progenitoras, igual de “limitadas”, les “enseñaron” para “educar” más que hijos, a una prole… a otras, porque no les da la gana, tener hijos forma parte de lo que “hay que hacer” en esta vida. Son sólo unas pocas las que tienen la intuición, ese sentido extra que desafortunadamente es canalizado por un mínimo porcentaje del género femenino: hay muchos clichés que sobrevalúan a las mujeres que son madres en nuestro medio: “… sólo una madre entiende a sus hijos”; “el amor de una madre sobrepasa todo…”; “la mujer es el único ser que junto con Dios, crea vida”, y así cualquier cantidad de exacerbaciones que a fuerza de un romanticismo pegado en nuestro inconsciente, no nos hace descubrir esta realidad y nos mantiene dándonos esa paja en la que vivimos casi desde la colonización…
Lo he visto, lo sigo viendo y creo que seguiré viéndolo en mi entorno y en los entornos a los que me ha llevado y me lleva la vida… las mamás latinoamericanas son la fuerza manipuladora y controladora más efectiva de la que se tenga conocimiento en el mundo: lo he visto con mi madre, con las madres de mis amigos, lo veo ahora con mis cheras que son madres, con las esposas de mis amigos que son madres, con las madres recién estrenadas, con las madres que están llegando a esos momentos en donde los hijos empiezan “la edad del perro”, en donde nadie sabe qué ha de hacerse y entran en sus escenas familiares psicólogos, terapeutas y demás, quienes en su jerigonza teórica, en su ignorancia e incapacidad no asumida, vienen a complicar más la labor materna.
Hemos vivido un matriarcado tan machista en donde las madres de familia: sean éstas abuelas, tías-abuelas, madres tal cual, ejercen aún con gran fuerza un poder maquinador y manipulador en sus hijos, en sus nietos, en su familia toda… es ese “tótem” al que hay que venerar, adorar de tal forma, que en muchas ocasiones ellas solas se auto-ubican al lado del mismísimo Creador… ¡¡¡¿¿¿???!!!... y de esa forma exigen, muy sutilmente, ser tratadas.
Las que saben y conocen como “meter y martillar en el inconsciente de sus hijos” esa dependencia emocional hacia ellas, han secuestrado sus mentes, tanto que en las edades adultas de esos hijos “afloran” culpas y resentimientos que en un círculo vicioso mantienen una insana relación… y más que sentimientos reales que mantengan vínculos verdaderos, estas “formas emocionales” están tan metidas en las psiques, en las emociones y pensamientos, que no nos dejan avanzar en la espiral evolutiva que nos espera desde cientos de años.
Los momentos de cambio, los que ya estamos viviendo, han de llevarnos a esos otros momentos en donde haya una visión más completa de lo que es ser mujer, de lo que es ser madre, de lo que es traer un hijo a este mundo… a este plano.
Mientras tanto sigamos dando vueltas, “buscándonos la cola”, corriendo detrás de lo que tenemos en nuestro interior y que no hemos descubierto por vivir pendientes del exterior, dependiendo del exterior en la más inconsciente de las vidas…
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