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| Miércoles, 24 de Junio de 2009 11:21 |
La Paz es una concentración de Poder…alexdevalente@alexdevalentethewriter.com
Como es sabido, “la vox populi”: la que ahora juzga, evalúa y opina sin tener mayor sustento que el tan socorrido “dicen que”, es la que ha aprendido y tiene asumido a golpe de tantos y tantos “dicen que”, que la paz es inactividad, es no hacer nada, es estarse quieto y no hacer nada. Pues, si y no, pero la quietud no refleja, no manifiesta Paz por antonomasia, las personas que están en paz ni son unas personas pasivas, ni son unas personas que se mantienen “quietas”. Tienen sus momentos de quietud y silencio, los que necesariamente han de tener para “estar en paz”: en principio consigo mismos, que es lo más importante… conociéndose para manejarse por si mismos.
Hemos de entender, hemos de aprender que la Paz No es una cualidad pasiva, es eminentemente Positiva y Activa: es una concentración del Poder, del Poder, del verdadero Poder, el que está en cada uno, esa fuerza interna que todos, absolutamente todos tenemos dentro… esa es la verdadera Paz: una concentración de Poder, la Paz es la “esencia” del Poder.
Estar en Paz supone de un mínimo de control sobre nosotros mismos, pero para estar en control de nosotros mismos hemos de saber lo que somos, quiénes somos, de dónde venimos, a qué hemos venido y hacia dónde vamos… como todo en este plano de existencia: es un proceso que quizá ha de llevarnos la vida entera. No se trata de sólo quererlo y pensarlo por un segundo, para luego olvidarlo... y que sean otros los que lo hagan por nosotros. Los simples mortales hemos de subir a esos planos de consciencia por esfuerzo propio… y permanente.
Así la premisa, ¿cuánto control, cuánto conocimiento se necesita para mantenernos en Paz, para conservarnos en absoluta calma: dueños de cualquier situación a pesar de las provocaciones en el seno de la familia, del lugar de trabajo… del mundo en general?” Es necesario tener cada día unos cuantos minutos en la tranquilidad del silencio, nuestro silencio… en la sanidad de nos genera esa relación con la quietud de los sentidos, del mundo que nos circunda… así y sólo así encontraremos de a poco la Paz dentro de nosotros mismos. “¿Cómo llegamos a esos momentos de quietud?”... me preguntaron por allí. Hasta la pregunta se me hizo de lo más estúpida, de lo más cómoda… e inmediatista. “Es sencillo”, contesté, “… simplemente busque un lugar en donde nadie lo moleste y reflexione sobre usted mismo”. “¿Así no más?”, preguntó incrédulo el urgido interlocutor. “Así no más…”, contesté.
La gente cree que son necesarias pastillas, inyecciones, dietas rigurosísimas y cualquier cantidad de pendejadas para encontrar la Paz. Cuando la verdadera Paz, la que está en nosotros… sólo requiere de unos cuantos minutos en el día, pero eso si: todos los días de nuestras vidas… es la eterna sabiduría. |



