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Martes, 28 de Julio de 2009 09:52

Nuestras Esclavitudes actuales… las Dependencias

alexdevalente@alexdevalentethewriter.com


Desde nuestras casas, en nuestros disfuncionales hogares, no importa que hayamos tenido mamá y papá, nadie sabe cómo se educa completa e integralmente a los hijos… nos distorsionan el pensamiento y aún más, el sentimiento… y este proceso de vida humana se complica cuando los hijos resultan ser más inteligentes que los mismos progenitores… es así que desde ese micro-espacio llamado “familia” se “nos enseña y aprendemos” a depender, no a establecer vínculos sanos fundamentados por convicción y por identificación ontológica real, a depender insanamente de los otros.


La creación de las falsas necesidades afectivas: cualquier cantidad de “fantasmas” que las familiares, nada propositivas y menos inteligentes enseñanzas familiares… las que vemos y percibimos sutilmente, las que debemos “necesitar” y “debemos” encontrar en la vida externa: fuera de nosotros mismos, para que “eso” nos de ese valor que “los otros”: la gente, debe legitimarnos, aún cuando están más contaminados que nosotros en atención a sus carencias… no pueden, ni quieren darnos…

Son esas equivocadas percepciones del valor humano, las que nos han llevado al “callejón sin salida” en el debido desarrollo de nuestro cuerpo mental y emocional, en nuestro archivo afectivo básico, que por ser tan sutil nadie percibe con tanta claridad, pero es el que nos respalda en la interacción social… es que, nos han distorsionado uno de los lenguajes sutiles para expresarnos clara y sanamente con los demás…


Todos nacemos y crecemos con carencias afectivas reales, nadie tiene ese entorno completo para que su crecimiento y la preparación sean lo suficientemente sólidos para “salir al mundo” e interactuar “normalmente”… lo normal que todos padezcan… y sufran.


De esta manera, crecemos con afectos sustentados en “portáte bien”, en “saca buenas notas”… en “se obediente”… o al revés, “se libre hijo… que nadie te limite, que nadie te traumatice” sin ninguna regla que respetar: el escenario típico en donde se gestan los delincuentes del futuro… o simplemente los modelos que nos influyen son los que tenemos cerca: las domésticas, los vecinos, los tíos, tías, abuelos, en el colegio, en la calle… el famoso “nada en exceso” no tiene tan identificados los límites en los cuales se debe desarrollar la educación de los infantes…


Cuando llegamos a la adolescencia, cuando las atracciones se confunden con los sentimientos reales, cuando las necesidades afectivas se confunden con las necesidades propias del desarrollo de la sexualidad y la respuesta de los otros “deben” ser tal cual la “soñamos guajiramente”… así esperamos que “los castillos en el aire”, “el príncipe azul”, “la virginal princesa del cuento” y “los súper héroes” entre miles de expectativas… esas falsas necesidades creadas son las realidades que no podemos manejar… las que esclavizan nuestro “Ser real”: las dependencias, las necesidades compulsivas a las que nos aferramos para calmar los malestares emocionales producidos por no tener lo que “necesitamos tener”, según la gente, según la “vida normal” de una sociedad enferma… es así que nos embarcamos en “los dramas de novela” protagonizados o padecidos por nosotros, las que nos mantienen en esa patología emocional llamada dependencia…


Así que no nos engañemos más, hay que re-plantear la educación emocional e ir hacia dentro de cada uno y aprender a educir esa gran cantidad de capacidades que nos da nuestro verdadero Ser, el que nos distingue de entre los demás.

Los vínculos se mantienen más en el tiempo y en el espacio, según los clásicos hasta traspasan tiempo y espacio, mientras que las dependencias, de las naturalezas que sean, nos anulan, no nos permiten valernos por nosotros mismos…

El Amor no es dependencia… las pasiones y si son bajas, si que nos subordinan, nadie quiere sanamente a quien no se quiere, a menos que esté igual o más enfermo emocionalmente, que el mismo dependiente…


No nos equivoquemos, ya no son tiempos de equivocaciones por omisión… hay demasiada información circulando por ahí, para justificar nuestras dependencias, nuestras innecesarias dependencias afectivas.

 

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