| La Moral, prima hermana ilegítima de la Ética |
|
|
|
| Sábado, 19 de Septiembre de 2009 09:55 |
|
La Moral, prima hermana ilegítima de la Ética
No son lo mismo, no pueden serlo, se parecen, a veces la falta de claridad y/o la falta de conocimiento hace que las confundamos, muchos las emparentan con la buena educación, los buenos modales, pero la Ética va más allá de la instrucción formal, del correcto desenvolvimiento, o de lo que hay en un libro para acrecentar datos e información.
La ética se refiere básicamente al arte de saber distinguir lo que está bien, lo que es positivo y correcto, de lo que no lo es… a esa intuición que nos hace visualizar el respetuoso conducirse, convivir entre los otros y con los otros, mucho más que las buenas maneras y modales, sino más bien entendidas dentro de una inteligente convivencia, reiterando el buen sentido que nos da ese entendimiento de lo que está bien y de lo que está mal.
Sin embargo la Moral ha venido sufriendo una serie de transformaciones en cuanto a su proyección. Fue definida originalmente como aquello que estaba orientado hacia las costumbres, la ciencia de las costumbres, de alguna manera identificado con la cultura, las artes populares, y así fue comúnmente entendido por los pueblos en el devenir de la historia: a las costumbres, a cómo hacemos las cosas al vivir, al sentir. Pero con el paso de los años, con las distintas influencias que en algún momento se fueron matizando con los ya deteriorados conceptos cristianos, poco a poco distorsionados por la ignorancia y el fanatismo en el afán de evangelizar, y así la moral se fue torciendo en su concepto original de tal forma que lo que no estaba de acuerdo a las “creencias” que se iban formando en el seno de la expansionista iglesia cristiana, era inmoral… y luego fue identificándose con la sexualidad y el sexo… es triste este giro que tomó el concepto de la Moral, pues su esencia se ha ido erosionando y desvirtuando con el paso del tiempo. Y si bien es cierto mucho del conocimiento del que se dispone en este momento ha sido transmitido verbalmente, también es de esta manera informal pero con tremenda preponderancia, que se han ido corroyendo muchas de las esencias que en momentos específicos de la historia nos representaron las virtudes sobre las cuales descansaban los sólidos pilares de las civilizaciones, de allí que si no se entendía, o si se entendía limitadamente, era de la misma forma que se transmitía, tiñendo emocional o mentalmente lo que se pretendía transmitir.
Así como permitimos que el polvillo invada nuestras casas sin mayor control sobre él, así también nos van invadiendo emocional y mentalmente las telarañas en nuestras ideas y creencias, y nos hemos vuelto “moralistas”, solo sobre aspectos de carácter sexual… permitiendo la confusión de lo que debemos y no debemos ser, volviéndonos despiadadamente moralistas en cuanto a los otros... no en cuanto nosotros mismos, olvidándonos de la ética en función, muchas veces, de un moralismo galopante que debe ir diluyéndose con el advenimiento de los nuevos tiempos.
Las dificultades en las que el mundo se ha visto, se ve y se verá durante algunos años más, tienen mucho que ver con el cambio en los pensamientos y sentimientos del humano... para el advenimiento de la nueva era de la que tanto se ha hablado... tenemos suficiente información para darle una nueva dirección al futuro del humano, y quienes no entiendan se quedarán en el camino.
El resurgimiento de la Ética como herramienta para recuperar las humanas formas de vida, como medio de convivencia y como filosofía vivencial es una de los objetivos de los nuevos tiempos.
|






